Ciudad de México. La inflación en México durante febrero de 2026 registró un incremento mensual del 0.50 por ciento, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).
Esto representa una aceleración respecto al 0.28 por ciento de febrero de 2025 y al 0.09 por ciento de febrero de 2024.
En lo que va del año, la inflación general alcanzó el 4.02 por ciento en febrero de 2026, superando el 3.77 por ciento de febrero de 2025, aunque por debajo del 4.40 por ciento de febrero de 2024.
Esta tendencia al alza se debe principalmente a incremnetos en frutas, verduras y servicios.
Comparado con años anteriores, la inflación anual de febrero de 2026 (4.02%) es menor que la de febrero de 2023 (alrededor de 7.62%) y febrero de 2022 (7.28%), reflejando una desaceleración post-pandemia. Sin embargo, supera el promedio de 3.57 por ciento en febrero de 2012 o el 2.13 por ciento de 2015. El Banco de México mantiene el objetivo en 3 por ciento anual, con un margen de +/-1 por ciento.
El aumento de la inflación es negativo porque erosiona el poder adquisitivo de las familias, haciendo que el mismo ingreso compre menos bienes y servicios.
Para hogares de bajos ingresos, esto impacta más en la canasta básica, como alimentos que subieron 0.45 por ciento en mercancías. A largo plazo, genera incertidumbre económica y puede desincentivar el ahorro.
tro efecto adverso es el posible endurecimiento de la política monetaria, con el Banco de México elevando tasas de interés para contenerla, lo que encarece créditos y frena el crecimiento.
La inflación alta también afecta la competitividad internacional, al elevar costos de producción y exportaciones mexicanas.





