Ciudad de México. El Plan B de Sheinbaum surge como respuesta estratégica ante la falta de consenso para aprobar la reforma electoral constitucional en el Congreso.
Tras el rechazo de aliados como el PT y PVEM, la presidenta optó por reservar temas sensibles y dividir la iniciativa en etapas.
Una de las propuestas centrales del plan original, que persiste en el enfoque alternativo, es la reducción significativa del financiamiento público a los partidos políticos. Se busca bajar hasta un 25-30% el gasto electoral para hacer las elecciones más austeras.
Otra clave del Plan B implica modificar el sistema de diputados plurinominales sin eliminar la representación proporcional. La idea es quitar el control de las listas a las cúpulas partidistas y asignar esos escaños mediante voto directo o fórmulas más democráticas. Así se pretende reducir el poder de las dirigencias y fortalecer la voluntad popular.
El Plan B también reserva la posibilidad de adelantar la revocación de mandato para empatarla con elecciones intermedias (posiblemente 2027). Esto permitiría a la ciudadanía evaluar antes el desempeño presidencial. Sheinbaum lo ve como mecanismo de democracia participativa directa y rendición de cuentas inmediata.
En materia judicial, el plan alternativo incluye retrasar un año la elección de jueces pendiente (de 2027 a 2028). La propuesta evita quemar el tema en una iniciativa bloqueada y lo guarda para un paquete posterior
También El Plan B permitiría regular el uso de inteligencia artificial en propaganda electoral bajo supervisión del INE. Estas reformas requieren solo mayoría simple y evitan vetos de aliados disidentes.
Otro eje contempla la regulación de tiempos en radio y televisión, junto con mayor fiscalización para no rebasar topes de campaña.
El Plan B será presentado ante el Congreso el próximo lunes





