Ciudad de México. La variante ‘Cigarra’ de COVID-19 conocida oficialmente como BA.3.2 ya se ha detectado en al menos 23 países alrededor del mundo y continúa bajo estricta vigilancia internacional.
Esta subvariante de Ómicron fue identificada por primera vez en Sudáfrica en noviembre de 2024 y empezó a ganar presencia desde septiembre de 2025 con un comportamiento que recuerda al insecto que le da nombre al permanecer en niveles bajos durante meses antes de resurgir.
Las autoridades sanitarias la mantienen en monitoreo por sus aproximadamente 70 a 75 mutaciones en la proteína de espiga que podrían ayudarle a evadir parcialmente la inmunidad previa aunque hasta ahora no se ha demostrado que cause enfermedad más grave.
En Estados Unidos se ha identificado en muestras de aguas residuales de 25 estados y en algunos países europeos como Alemania Dinamarca y Países Bajos llegó a representar hasta el 30% de las secuencias reportadas aunque los niveles generales de COVID-19 se mantienen bajos.
Los síntomas de la variante Cigarra son muy similares a los de un resfriado común o a otras variantes recientes de Ómicron por lo que incluyen dolor de garganta intenso congestión nasal tos fiebre y dolor de cabeza.
En lo que va del año no se han confirmado casos de la variante Cigarra en México según reportes de las autoridades sanitarias nacionales aunque su presencia en 23 países y en Estados Unidos mantiene en alerta a los especialistas a la vez de que no descartan su eventual llegada al país debido a la movilidad internacional y por eso se ha intensificado la vigilancia genómica en territorio mexicano para detectar cualquier caso a tiempo.
Por el momento el riesgo general sigue siendo bajo y no representa una amenaza de nueva ola masiva como las vividas en años anteriores.





