Aguascalientes. La aprobación del Cabildo de Aguascalientes para avanzar en la adquisición de La Pona fue recibida con optimismo por el colectivo Salvemos La Pona, que consideró la decisión como un logro ciudadano importante. Sin embargo, sus integrantes advirtieron que la compra del predio representa apenas el primer paso para garantizar la protección efectiva de este espacio natural.
Mediante un pronunciamiento, el grupo ambientalista destacó que la determinación del Ayuntamiento responde a una demanda social sostenida durante años para preservar una de las áreas verdes más emblemáticas de la ciudad, amenazada por el crecimiento urbano y diversos proyectos de desarrollo.
A pesar de ello, señalaron que la conservación del ecosistema no quedará resuelta con la firma de una compraventa, ya que será necesario construir mecanismos claros que aseguren la protección ambiental del terreno a largo plazo.
El colectivo manifestó que uno de los principales retos será definir el destino y manejo de la zona bajo criterios científicos, evitando que intereses políticos o económicos terminen debilitando los objetivos de preservación que motivaron la movilización ciudadana.
Por ello, exigieron que las próximas decisiones relacionadas con La Pona se realicen con absoluta transparencia y que la información sobre recursos, estudios técnicos y acciones de manejo sea accesible para la población.
Además, hicieron un llamado para que especialistas en ecología, urbanismo, biodiversidad y gestión ambiental participen en el diseño de una estrategia integral que permita conservar las especies, la cobertura vegetal y los beneficios ambientales que genera el área.
Los activistas también subrayaron la importancia de mantener abiertos espacios de participación ciudadana, argumentando que la defensa de La Pona ha sido impulsada principalmente por habitantes, organizaciones civiles y expertos comprometidos con la protección del patrimonio natural de Aguascalientes.
Finalmente, Salvemos La Pona afirmó que continuará dando seguimiento al proceso para garantizar que el proyecto no se limite a la adquisición del terreno, sino que se traduzca en una política de conservación permanente que asegure la supervivencia de uno de los últimos refugios ecológicos de la capital aguascalentense.





