julio 21, 2026 10:34 am

Día de las Mulas: la tradición de Corpus Christi que sobrevive en Querétaro y Aguascalientes

Querétaro/Aguascalientes. Cada año, cuando llega el Jueves de Corpus Christi, las plazas, templos y mercados de Querétaro y Aguascalientes se convierten en escenario de una de las tradiciones más antiguas del país: el Día de las Mulas.

Aunque para muchos pasa desapercibida, esta celebración conserva una profunda carga histórica y cultural que forma parte de la identidad de los estados del Centro-Norte de México.

La festividad se celebra el jueves siguiente a la solemnidad de la Santísima Trinidad, es decir, 60 días después del Domingo de Resurrección (Pascua). Como la fecha de la Pascua cambia cada año, Corpus Christi también cambia; este año correspondió al 4 de junio.

La festividad tiene sus raíces en la época virreinal, cuando comerciantes, campesinos y artesanos acudían a las celebraciones religiosas transportando sus productos en mulas. Con el tiempo, estos animales se transformaron en símbolo de trabajo, abundancia y devoción, dando origen a una costumbre que ha perdurado por generaciones en distintas comunidades del Bajío mexicano.

En Querétaro, especialmente en municipios con una fuerte tradición religiosa como Amealco de Bonfil, Tolimán y Colón, el Día de las Mulas se vincula con celebraciones de Corpus Christi, procesiones y actividades comunitarias que fortalecen los lazos entre vecinos y familias. En algunas localidades, las festividades se integran a un calendario cultural donde convergen tradiciones indígenas y expresiones de fe católica.

En Aguascalientes, la celebración también forma parte del patrimonio religioso popular. Diversas parroquias mantienen la costumbre de realizar ceremonias especiales y actividades dirigidas a niños y familias, mientras que artesanos continúan elaborando pequeñas mulitas decoradas con palma, papel o materiales naturales, una práctica que se transmite de generación en generación.

Las tradicionales mulitas artesanales representan mucho más que un recuerdo festivo. Para numerosas familias del Bajío y del Centro-Norte del país simbolizan prosperidad, esfuerzo y gratitud por los frutos obtenidos a lo largo del año. Por ello, es común que se obsequien durante la jornada como una muestra de buenos deseos.

Historiadores y cronistas coinciden en que esta celebración refleja el mestizaje cultural que dio forma a gran parte del territorio mexicano. La tradición combina elementos de la liturgia católica con prácticas populares surgidas en las comunidades agrícolas y comerciales que durante siglos impulsaron el desarrollo regional.

A diferencia de otras festividades que han perdido presencia con el paso del tiempo, el Día de las Mulas continúa vigente gracias a la participación de las comunidades.

Son los habitantes, las parroquias, los artesanos y las familias quienes mantienen viva una costumbre que ha logrado adaptarse a las transformaciones sociales sin perder su esencia.

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