julio 21, 2026 10:11 am

Jardines mexicas: poder, culto y ciencia en un mismo lugar

Los jardines mexicas no eran simples espacios verdes: eran escenarios donde el poder, la espiritualidad y el conocimiento se entrelazaban. Reservados para el huey tlatoani (gran señor, gran gobernante); estos recintos funcionaban como lugares de contemplación, culto, estudio de la naturaleza y demostración de poderío.

Los propietarios, al tener acceso a este conocimiento empírico, comenzaron a coleccionar plantas y animales e incluso, muchos de los nombres que les designaron, los seguimos utilizando en la actualidad, tal es el caso del cempoalxóchitl (traducido del náhualt como veinte flores o flor de muchos pétalos), que hoy conocemos más como cempasúchil.

Surgimiento de la jardinería

Un estudio publicado por el Centro de Investigación Científica de Yucatán, A.C. (Herbario CYCY) detalla que, en el siglo XV, en el tiempo del quinto huey tlatoani del Imperio Mexica, Moctezuma I Ilhuicamina (1440–1469), surgió la jardinería en suelo firme, cuando fundó los jardines reales de Tenochtitlán y una residencia con jardín en el cerro de Chapultepec, apoyado de la experiencia en horticultura que se practicaba en las chinampas.

Clasificación por organización social

Hablamos que, hace más de 586 años, los mexicas contaban con una clara denominación para los diferentes tipos de jardines, se usaba el vocablo náhuatl Xoxochitla (lugar de flores) para nombrar a un jardín en general o un lugar de cultivo de muchas flores, mientras que, xochitepanyo, para los jardines amurallados.

Estos espacios también se clasificaron con base en la organización social: xochichinancali, para las personas humildes y xochiteipancalli (palacio de flores)para los gobernantes.

Entre los jardines más destacados están el perteneciente al gobernante Nezahualcóyotl, en el cerro del Tetzcotzinco (Texcoco) y el de Moctezuma en Oaxtepec y Tenochtitlán (donde hoy se encuentra el Palacio Nacional).

Las flores de México

Ahora bien, entre las principales flores cultivadas en aquella época según el Códice Badiano están:

  • Macuilxóchitl, ”cinco flor”, relacionada al nombre del dios Xochipilli, el dios mexica de las flores, el amor, el canto, la danza y los juegos.
  • Dalia (dahlia coccinea), hoy en día la flor nacional de México.
  • Cacaloxóchitl, “flor de cuervo” (plumeria acutifolia), utilizada en la fiesta de tlaxochimaco; con ella se hacía un perfume para la fatiga.
  • Chimalxóchitl, “flor de escudo”, el girasol (Helianthus armus). Utilizada en la guerra por su semejanza con el Sol; dedicada al astro.
  • Eloxóchitl, “flor de elote” (Magnolia schieleana). Se solía mezclar en pocas cantidades con una taza de chocolate para descansar, porque en dosis mayores se intoxicaba y hasta enloquecía.
  • Yoloxóchitl, “flor de corazón” (Talauma mexicana)
  • Oceloxóchitl, “flor de tigre” (Tigridia pavonia); y la flor de nopal (Opuntia ficus indica).
  • Cempoalxóchitl, de color anaranjado y llamada flor de los muertos.
  • Tzacuhitli o zautle, orquídea utilizada en rituales prehispánicos y de ella se obtenía un pegamento para plumas en telas, mosaicos, entre otros.

Se consolidan las plazas públicas

Con el paso de los años, estas costumbres registraron grandes modificaciones, hasta llegar a los jardines y plazas públicas que se consolidaron como espacios masivos de reunión en México a finales del siglo XIX, durante el Porfiriato (1876-1911), y que dan origen a las plazas que conocemos hoy en día.

Aunque la tradición de pasear en áreas verdes inició en la época colonial para las élites, fue entonces cuando el gobierno implementó políticas de higienismo (una corriente de pensamiento nacida a finales del siglo XVIII y extendida en el siglo XIX) y modernización.

Es decir, los parques públicos en México durante el Porfiriato se crearon principalmente para impulsar la modernización, la higiene urbana y el control social. El régimen buscaba transformar las ciudades mexicanas, especialmente bajo un ideal estético y cosmopolita inspirado en el urbanismo europeo (principalmente francés).

Tomando en cuenta el modelo europeo, en los jardines públicos se introdujeron elementos como kioscos, fuentes, bancas y andadores, convirtiendo a los jardines en el corazón de la vida pública y escenario de eventos como retretas militares o serenatas.

Foto: INAH

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