Ciudad de México. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó este martes la existencia de una alianza entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y una facción de Los Chapitos, encabezada por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, relación que incluyó apoyo financiero y envío de personal armado en Sinaloa.
Durante la conferencia matutina del Gobierno federal, Harfuch explicó que el principal vínculo identificado por las autoridades era a través de Nemesio Oseguera Cervantes, líder histórico del CJNG, quien mantenía contacto con una facción específica de Los Chapitos. Según el funcionario, la organización criminal jalisciense proporcionó recursos económicos y refuerzos operativos para respaldar actividades en el sur de Sinaloa.
“El vínculo más fuerte que teníamos detectado era de este sujeto con una facción de Los Chapitos”, señaló Harfuch al referirse a Oseguera Cervantes. Asimismo, precisó que la alianza era conocida por las áreas de inteligencia federales y formaba parte de las investigaciones sobre la disputa criminal que se desarrolló en Sinaloa.
No obstante, el titular de la SSPC afirmó que actualmente no existen indicios de que dicha colaboración continúe vigente. Explicó que el escenario cambió tras la muerte de “El Mencho” durante un operativo federal realizado en febrero de este año, por lo que las autoridades consideran que el acuerdo entre ambos grupos criminales habría concluido.
La declaración representa un giro respecto a posicionamientos oficiales de 2025, cuando el propio Harfuch había señalado que no existían evidencias suficientes para confirmar una alianza entre el CJNG y Los Chapitos. Sin embargo, los trabajos de inteligencia posteriores permitieron documentar apoyos financieros y operativos entre ambas organizaciones.
Especialistas en seguridad han advertido que cualquier cooperación entre estas estructuras criminales podría modificar los equilibrios de poder dentro del narcotráfico mexicano, particularmente en estados estratégicos para el tráfico de drogas y el control territorial. La confirmación oficial ocurre en medio de los esfuerzos del gobierno federal para contener la violencia derivada de las disputas entre distintas facciones del crimen organizado.





