Ciudad de México. No, el gusano barrenador no afecta la calidad de la carne que llega al consumidor ni representa un riesgo por su consumo, de acuerdo con autoridades sanitarias mexicanas y especialistas en sanidad animal.
El problema principal de esta plaga se concentra en la salud del ganado y en las restricciones comerciales que puede generar para la industria pecuaria.
El gusano barrenador del ganado es una infestación provocada por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax, las cuales se alimentan de tejido vivo en heridas abiertas de animales de sangre caliente. Esta condición puede causar lesiones graves e incluso la muerte del animal si no se atiende oportunamente.
Sin embargo, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) ha señalado que la carne producida y comercializada en México cumple con estrictos controles sanitarios, por lo que mantiene estándares de inocuidad y calidad para el consumo humano.
Las autoridades explican que el gusano barrenador requiere tejido vivo para sobrevivir y completar su ciclo biológico. Por ello, las larvas no sobreviven en carne muerta ni en productos cárnicos procesados o cocinados, descartando que una persona pueda infectarse al consumir carne de res.
Además, los animales destinados al sacrificio pasan por inspecciones veterinarias en rastros y establecimientos autorizados.
Cualquier ejemplar que presente condiciones que comprometan la salud pública es retirado de la cadena de consumo, lo que reduce significativamente cualquier riesgo sanitario.
Especialistas en producción pecuaria coinciden en que el impacto del gusano barrenador es principalmente económico y zoosanitario.
La presencia de la plaga puede afectar la productividad de los ranchos, incrementar costos de tratamiento y provocar restricciones a la exportación de ganado en pie, pero no compromete la calidad de la carne que llega al mercado.
De hecho, Senasica ha reiterado que la carne mexicana es segura siempre que provenga de establecimientos autorizados y cumpla con las certificaciones sanitarias correspondientes. Las autoridades recomiendan a los consumidores adquirir productos en comercios formales y mantener prácticas adecuadas de higiene y cocción.





