San Francisco de los Romo, Aguascalientes. La expansión urbana en Aguascalientes vuelve a encender las alarmas ambientales. En esta ocasión, el municipio de San Francisco de los Romo se encuentra en el ojo del huracán debido al desarrollo de un fraccionamiento a cargo de una constructora regiomontana que ha implicado la remoción de vegetación en un predio de 30 hectáreas de suelo forestal.
El desarrollo se localiza en el predio rústico conocido como “El Puertecito”, al suroriente de la cabecera municipal, una zona que anteriormente albergaba un ecosistema de matorral crasicaule y vegetación autóctona clave para la recarga de mantos acuíferos y la regulación térmica local.
Este caso no representa un hecho aislado, sino que se enmarca en la intensa presión inmobiliaria que experimenta el área metropolitana de Aguascalientes.
San Francisco de los Romo se ha transformado en un acelerado polo de atracción industrial y residencial, lo que genera una demanda de suelo sin precedentes. Sin embargo, especialistas recuerdan que Aguascalientes es una de las entidades con mayor estrés hídrico en el país. Convertir suelo forestal —cuyo principal servicio ambiental es la infiltración de agua de lluvia para alimentar los mantos acuíferos sobreexplotados— en planchas de concreto para miles de viviendas nuevas agrava de forma irreversible la crisis del agua que ya compromete el futuro de la región.
Una de las mayores controversias que rodea a este complejo habitacional es la narrativa comercial de la empresa desarrolladora promociona las viviendas bajo la prestigiosa certificación internacional EDGE (Excelencia en Diseño para Mayores Eficiencias), la cual avala construcciones con ahorros significativos en energía y agua.
Sin embargo, activistas locales y defensores del territorio señalan la contradicción de ofertar viviendas etiquetadas como “ecológicas” o “sostenibles” cuyo primer paso en el proceso de construcción fue la devastación total de un ecosistema forestal preexistente.
Esta disonancia ha sido calificada como una práctica de greenwashing (lavado verde de imagen), donde la eficiencia interna de la casa no compensa el impacto inicial sobre el ecosistema nativo.
De acuerdo con un reporte publicado por el portal BI Noticias, el proyecto ha avanzado en medio de cuestionamientos sobre la rigurosidad de los permisos de cambio de uso de suelo de áreas forestales a zonas urbanas. La velocidad con la que se autorizan estos complejos habitacionales en la periferia suele rebasar la capacidad de las autoridades ambientales para fiscalizar las medidas de mitigación y compensación ecológica correspondientes.
Impactos ambientales proyectados en la zona:
- Pérdida de biodiversidad: Desplazamiento de fauna local y remoción de flora nativa del semidesierto.
- Alteración del ciclo hídrico: Disminución en la capacidad de infiltración de agua al subsuelo en un estado con acuíferos severamente agotados.
- Efecto de isla de calor: Reemplazo de cubierta vegetal por concreto y asfalto, elevando las temperaturas locales del microclima.
El crecimiento habitacional de San Francisco de los Romo sigue bajo escrutinio público, abriendo un debate urgente sobre la necesidad de equilibrar el desarrollo urbano con la preservación de los últimos pulmones naturales de la región.
La controversia radica en la estrategia administrativa que permitió la viabilidad del proyecto. De acuerdo con las indagaciones, el avance de las obras fue posible gracias a modificaciones aparentemente “express” al Plan de Ordenamiento Ecológico local. Este ajuste normativo permitió cambiar, de manera legal pero ambientalmente cuestionable, el estatus del predio de 30 hectáreas, el cual estaba catalogado originalmente como suelo forestal y de conservación, para reetiquetarlo formalmente como una zona apta para el desarrollo habitacional urbano.
Esta maniobra institucional ha encendido las alarmas entre defensores del territorio, quienes señalan que el otorgamiento de permisos municipales y estatales se cimentó sobre la flexibilización de las leyes protectoras.
Al adecuar las reglas de uso de suelo a los intereses de la constructora, se abrió la puerta a una devastación forestal justificada por el papel, evidenciando cómo los instrumentos de planeación ecológica de la región suelen ser modificados para dar paso a la mancha urbana por encima del cuidado de los recursos naturales.
Foto: especial





