Estado de México. El Circuito Exterior Mexiquense (CEM), una de las arterias logísticas y comerciales más transitadas del centro del país, se ha consolidado como un punto crítico para el transporte de carga. Entre enero y mayo de 2026, las bandas criminales volcaron sus operaciones hacia productos específicos, logrando sustraer volúmenes masivos de insumos esenciales.
De acuerdo con el más reciente reporte de la firma de seguridad logística Overhaul, más de la mitad de las mercancías robadas en esta vía correspondió a sectores clave como alimentos, bebidas, productos farmacéuticos, ropa y calzado.
El informe técnico destaca un cambio estratégico en el modus operandi de los grupos delictivos que operan en esta autopista del Estado de México. Lejos de enfocarse únicamente en maquinarias o cargamentos industriales pesados, los delincuentes priorizan ahora la intercepción de camiones con bienes de consumo masivo.
La alta demanda cotidiana de estos insumos facilita que los cargamentos despojados entren casi de inmediato a las cadenas de distribución informal sin levantar sospechas.
Alta rotación y colación en el mercado negro sin dejar rastro
El verdadero atractivo de estos sectores radica en su velocidad de salida y la dificultad para rastrear las piezas una vez fuera de la unidad de transporte. Los alimentos, bebidas, medicamentos, calzado y prendas de vestir son catalogados como bienes de alta rotación. Esta característica permite a las redes delictivas colocar los lotes hurtados en tianguis, mercados informales o comercios no regulados en cuestión de horas, liquidadas en efectivo y borrando cualquier huella de su origen ilícito.
En el caso particular de los fármacos y las bebidas, la alerta se extiende más allá de las pérdidas económicas para el sector logístico y empresarial. La comercialización sin control térmico ni registro sanitario de medicamentos robados representa un grave peligro para la salud pública.
Del mismo modo, la irrupción de ropa y calzado apócrifo o robado en los tianguis de la zona metropolitana desequilibra el comercio formal y ahoga a los pequeños distribuidores establecidos.
“El robo de mercancías de alta rotación en el Circuito Exterior Mexiquense responde a una logística criminal muy articulada. Los delincuentes saben exactamente qué transportar y dónde colocarlo en tiempo récord para evitar el rastreo de las autoridades”, advierten especialistas de la firma Overhaul en su análisis operativo.
Puntos vulnerables y la urgente necesidad de reforzar la seguridad logística
El volumen de carga que fluye diariamente a través del Circuito Exterior Mexiquense conecta rutas clave entre el Valle de México, Puebla, Querétaro y el norte del país, lo que convierte a cada parador y tramo poco iluminado en una zona de riesgo.
Las empresas de transporte y las aseguradoras han tenido que implementar tecnologías de geolocalización satelital avanzada, escoltas privadas y protocolos estrictos de parada cero para mitigar el embate de la delincuencia organizada.
Frente a esta radiografía presentada por Overhaul, cámaras patronales y asociaciones de transporte de carga reiteraron su llamado a las fuerzas de seguridad federales y del Estado de México para reforzar los patrullajes preventivos en los tramos de mayor incidencia.
La erradicación de este delito requiere no solo vigilar las carreteras, sino también desmantelar los centros de acopio y redes de distribución clandestinas que alimentan el mercado negro con los productos robados.
Foto: Especial





