Ciudad de México. La preservación del patrimonio lingüístico de México enfrenta un reto urgente: muchas lenguas nacionales originarias están en peligro de desaparecer por la falta de hablantes.
Especialistas del Departamento de Ciencias de la Computación del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM han encontrado en la inteligencia artificial una aliada poderosa.
Esta tecnología permite crear herramientas que mantienen vivas estas lenguas, aunque sea de forma digital y artificial.
El investigador Iván Vladimir Meza Ruiz, experto en procesamiento del lenguaje natural y aprendizaje automático, lidera estos esfuerzos en la UNAM.
Explica que la IA ayuda a generar textos, traducciones y recursos digitales para lenguas con pocos o ningún hablante activo.
“Esta herramienta ayudará a que permanezcan vivas, aunque sea de manera artificial, pues muchas de ellas carecen de hablantes”, afirma Meza Ruiz. México es hogar de una diversidad lingüística, con decenas de lenguas indígenas que forman parte de la identidad nacional.
Sin embargo, el escaso volumen de datos digitales disponibles complica el entrenamiento de modelos de IA efectivos.
Los científicos del IIMAS trabajan en superar esta barrera mediante técnicas innovadoras de deep learning adaptadas a contextos de bajos recursos.
Entre las aplicaciones destacan la traducción automática, la generación de contenido y la creación de diccionarios interactivos.
Estas herramientas no solo documentan el vocabulario y la gramática, sino que facilitan su enseñanza a nuevas generaciones.
El trabajo en el IIMAS se enfoca en lenguas originarias que enfrentan mayor vulnerabilidad, como algunas con hablantes dispersos o envejecidos. La IA permite simular conversaciones, producir narrativas y hasta revivir expresiones olvidadas a partir de registros existentes.
Así, se contribuye a que estas lenguas no queden reducidas a archivos polvorientos, sino que sigan evolucionando virtualmente.
La iniciativa de la UNAM se alinea con esfuerzos globales, como los de la UNESCO, para salvaguardar la diversidad lingüística mundial.





