San Juan del Río.Qro. La población de este municipio recordará con cariño y admiración al maestro Arquímedes Sánchez, una de las voces y corazones más emblemáticas de la tradición musical representativa del mariachi.
Este personaje que aportó su talento para darle identidad cultural a San Juan del Río Falleció el 12 de enero de 2026, dejó un vacío que resuena en cada plaza, serenata y celebración donde su música alguna vez llenó el aire de orgullo queretano.
Arquímedes Sánchez fue mucho más que un músico: fue un guardián apasionado de las raíces mariacheras de San Juan del Río.
Licenciado en Educación Musical, fundó y dirigió artísticamente al Mariachi Los Sánchez, agrupación que se consolidó como una de las más representativas y queridas del municipio.
Con su formación única de 11 elementos —cinco violines, dos trompetas, acordeón, guitarrón, vihuela, requinto y cuatro voces—, el grupo destacaba por su excelencia, arreglos originales, puntualidad impecable y un repertorio que incluía temas propios como el corrido “A San Juan del Río”, interpretado con una entrega que emocionaba a todos.
Lo que caracterizó al maestro Arquímedes fue su compromiso inquebrantable con la calidad y el respeto al público.
No solo tocaba; enseñaba con el ejemplo, inspirando a generaciones de mariachis locales a elevar sus estándares: adoptar uniformes distintivos, priorizar el profesionalismo y honrar cada presentación como un acto de amor por la tradición.
Su liderazgo convirtió al Mariachi Los Sánchez en un referente de versatilidad y cariño comunitario, presente en bodas, fiestas, serenatas y eventos que tejían la vida cotidiana de San Juan del Río.
Su importancia radica en haber preservado y enriquecido el patrimonio cultural del municipio en un mundo donde las tradiciones a veces se diluyen.
Gracias a él y a su visión, San Juan del Río se mantuvo como un semillero de excelencia “mariachera”, transmitiendo a las nuevas generaciones el valor de la música como expresión de identidad, alegría y unión.
Su legado no se apaga: sigue vivo en cada nota que resuena en nuestras calles y en los recuerdos de quienes lo escucharon y lo quisieron.





