Washingon. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizará una visita de Estado a China entre el 13 y el 15 de mayo de 2026, donde se reunirá con el líder chino Xi Jinping en Beijing. Esta será la primera visita de un presidente estadounidense a China en casi nueve años, desde el último viaje de Trump en 2017.
La cumbre bilateral busca estabilizar las relaciones entre las dos mayores economías del mundo en un contexto de tensiones geopolíticas y económicas.
El principal objetivo del encuentro es consolidar la tregua comercial alcanzada en octubre de 2025. Ambas naciones pretenden extender el acuerdo que ha evitado una escalada en aranceles y ha facilitado el flujo de minerales críticos, soja y otros productos.
Analistas indican que Trump presionará por avances concretos en tarifas y acceso a mercados, mientras China busca mayor predictibilidad económica.
La crisis en el Golfo Pérsico ocupará un lugar central en las conversaciones. Con el Estrecho de Ormuz afectado por el conflicto con Irán, Trump y Xi abordarán posibles soluciones para reabrir esta vital ruta energética.
China, principal comprador de petróleo iraní, podría jugar un rol clave para reducir tensiones y estabilizar los precios globales del crudo.
Además de comercio y Golfo Pérsico, se esperan discusiones sobre Taiwán, inteligencia artificial y minerales raros. Estados Unidos busca garantías de que China no apoye militarmente a Irán, mientras Beijing defenderá sus intereses estratégicos en la región Asia-Pacífico.
La cumbre ocurre tras el retraso de marzo debido a los ataques en Irán.
Expertos señalan que el encuentro representa un paso modesto hacia una mayor estabilidad bilateral. Aunque no se esperan acuerdos transformadores, el diálogo directo entre Trump y Xi podría abrir la puerta a futuras visitas recíprocas, incluyendo un posible viaje de Xi a Estados Unidos en otoño.





