Ciudad de México. El gobierno mexicano implementa estrategias efectivas para mantener estables los precios de las gasolinas pese a conflictos internacionales que elevan el petróleo.
La principal herramienta es el ajuste del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que permite reducir o eliminar su cobro temporalmente.
De esta forma, se evita trasladar al consumidor incrementos abruptos derivados de guerras o tensiones geopolíticas.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) publica semanalmente en el Diario Oficial de la Federación los porcentajes de estímulo fiscal al IEPS. Cuando los precios internacionales suben drásticamente, como en conflictos en Medio Oriente, se activa este mecanismo para absorber parte del costo.
En 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum ha confirmado que se bajará el IEPS si es necesario para proteger la inflación.
Otro pilar clave es el acuerdo voluntario con gasolineros establecido desde 2025, que fija un techo máximo de 24 pesos por litro en la gasolina Magna. Este compromiso evita alzas inmediatas en el precio al público.
Incluso sin estímulo fiscal pleno, el precio promedio se mantiene por debajo de ese límite debido a la coordinación entre gobierno y sector privado.
México importa alrededor del 60 al 70% de las gasolinas que consume, lo que lo expone a fluctuaciones globales. Sin embargo, Pemex actúa como amortiguador al absorber costos logísticos y de almacenamiento en algunos casos.
Esto complementa las medidas fiscales y ayuda a estabilizar el suministro sin presionar al consumidor final.
Aunque actualmente el estímulo al IEPS está en 0% para Magna y diésel (desde 2025 en muchos periodos), la herramienta permanece lista para activarse.





