San Miguel de Allende, Guanajuato. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, visitó este domingo San Miguel de Allende para dar seguimiento al Plan de Justicia de los Pueblos Chichimeca y Otomí del noreste de Guanajuato y del Semidesierto de Querétaro.
Este programa busca reparar históricamente las demandas de comunidades indígenas en la región.
El evento, realizado en la comunidad de Cruz del Palmar, resalta el compromiso federal con el desarrollo integral de pueblos originarios que habitan ambos estados.
El Plan de Justicia abarca cuatro ejes principales: lugares y sitios sagrados, cultura e identidad; tierra, territorio y medio ambiente; gobierno tradicional, paz y seguridad; y bienestar común.
En el Semidesierto de Querétaro, municipios como Colón, Tolimán, Peñamiller y Ezequiel Montes, participan activamente en las acciones del plan.
Hasta la fecha, el Gobierno de México ha invertido más de 686 millones de pesos en la región, con impactos directos en comunidades queretanas.Se han impulsado obras de electrificación, caminos artesanales y la creación de Casas Comunitarias de Lengua Indígena (CALI) para fortalecer el hñähñu y otras lenguas originarias.
En Querétaro, el plan ha permitido resolver conflictos agrarios y avanzar en la restitución de tierras, beneficiando directamente a familias otomíes y chichimecas.La visita presidencial refuerza la coordinación entre federación, Guanajuato y Querétaro para profundizar estos avances en 2026.
Este enfoque prioriza la autonomía indígena, permitiendo que las comunidades administren sus propios recursos y definan prioridades locales.
Con esta gira, Sheinbaum consolida una política de justicia social que pone en el centro a los pueblos originarios del Bajío y Semidesierto queretano. El plan honra la resistencia histórica de chichimecas y otomíes, garantizando derechos ancestrales en un marco de inclusión y desarrollo sostenible.
Querétaro se posiciona como clave en esta estrategia nacional de atención a pueblos indígenas. Las acciones continuarán con recorridos territoriales y nuevas inversiones para caminos y preservación cultural en el semidesierto.
La presidenta enfatizó la importancia de escuchar directamente a las comunidades para ajustar el plan al nuevo contexto jurídico indígena.
Este seguimiento en San Miguel de Allende es calve para el bienestar de las familias queretanas de origen otomí y chichimeca. El impacto se traduce en mayor acceso a servicios básicos, fortalecimiento identitario y paz social en la región.





