Querétaro. De acuerdo con el estudio de impacto ambiental (clave 22QE2025V0007), el proyecto contempla la remoción de aproximadamente 90.31 hectáreas de vegetación forestal, según la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) evaluada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).
Se identificaron 28 impactos ambientales totales, de los cuales 21 son negativos (3 moderados, 13 severos y 1 crítico), principalmente por afectación al suelo, paisaje y fauna derivada de la pérdida de cobertura vegetal.
En la etapa de construcción —la de mayor impacto— se prevén efectos como generación de partículas suspendidas y polvo por excavaciones, modificación de patrones de infiltración de agua, erosión del suelo, alteraciones en la calidad del aire y posible contaminación por residuos y derrames.
También se detectaron 49 especies de fauna en la zona (42 aves, 1 mamífero y 6 reptiles), de las cuales dos están catalogadas como amenazadas y una sujeta a protección especial según la NOM-059-SEMARNAT.
La construcción del Tren México-Querétaro, proyecto prioritario del Gobierno Federal, generará beneficios en movilidad y reducción de emisiones a largo plazo, pero también impactos ambientales durante su fase de construcción, reconoce la SEMARNAT.
El Gobierno Federal, a través de la SICT, Sedena y SEMARNAT, ha indicado que el trazo aprovecha en gran medida el derecho de vía existente de la vía de carga actual, lo que limita impactos adicionales en ecosistemas vírgenes.
No atraviesa áreas naturales protegidas, aunque sí zonas con vegetación natural.
Así mismo, se contemplan medidas de mitigación como rescate y reubicación de especies de flora y fauna, control de partículas, manejo de residuos y un Programa de Compensación Ambiental.
En Querétaro, autoridades municipales han confirmado la remoción de alrededor de 100 árboles en zonas como Bernardo Quintana, Las Hadas y Avenida Corregidora, con compromiso de reforestación equivalente para mantener los servicios ambientales.
Organizaciones ciudadanas y observatorios ambientales han expresado preocupación por posibles afectaciones en parques urbanos como Los Alcanfores y han pedido mayor transparencia en los planes de mitigación y reubicación de la estación.
A largo plazo, el tren busca reducir emisiones de CO₂ al desplazar viajes en auto y autobús. Sin embargo, la fase de construcción genera una “inversión ambiental” en emisiones por materiales y maquinaria, que según análisis independientes podría recuperarse en varios años una vez en operación, siempre que se utilice energía limpia.





