julio 21, 2026 6:39 am

Cronistas de Querétaro se reúnen en Colón para abrazar la memoria de su historia

Querétaro. Hay oficios que no se miden en números, sino en los latidos del tiempo que logran rescatar del olvido. Ese fue el espíritu que envolvió la reunión mensual ordinaria 465 de la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Querétaro (CROMEQ), celebrada en el corazón de Colón.

Los muros de la Casa de la Cultura Municipal “Arnulfo Cabrera Molina” atestiguaron un encuentro donde la historia dejó de ser una fecha fría en un libro para convertirse en un homenaje vivo a las raíces de nuestra gente.

El municipio de Colón, con sus calles empapadas de tradición, no fue elegido al azar. El presidente de la agrupación, el Profesor Omar Arteaga Paz, recordó con profunda sensibilidad que esta tierra fue el escenario de episodios decisivos y dolorosos de la Cristiada, un pasaje histórico que dejó cicatrices y huellas imborrables en el seno de innumerables familias queretanas. En un llamado a la reconciliación y la paz, Arteaga Paz recordó el verdadero sentido de su labor: “Como cronistas, nuestra misión no es alimentar divisiones, sino preservar los hechos con rigor, sensibilidad y respeto”.

Con la mirada puesta en los rostros de los cronistas municipales, honorarios y eméritos —los verdaderos guardianes de nuestra identidad—, el líder de la CROMEQ recordó que cada fotografía sepia que se rescata, cada documento antiguo que se desempolva y cada testimonio oral rescatado del susurro de los abuelos, es un pedazo de alma que se le arrebata al olvido. Sostuvo conmovido que ellos son los depositarios de una herencia sagrada, con el sagrado deber de entregar esa antorcha a las nuevas generaciones para que sepan de dónde vienen y hacia dónde caminan.

“Colón es mucho más que un territorio; es identidad, trabajo, fe, cultura y perseverancia. Aquí la historia no permanece inmóvil: dialoga con el presente”, expresó con orgullo Arteaga Paz, definiendo al municipio como un poema vivo de resistencia y cultura.

Por su parte, el cronista municipal de Colón, Cristóbal Vega, sumó su voz con una reflexión que tocó las fibras más profundas de los asistentes. Afirmó que los cronistas no son simples archivistas de papeles viejos, sino los hilos invisibles que entrelazan el pasado con el presente. Su misión, explicó con elocuencia, abraza desde los viejos pergaminos coloniales hasta las manos callosas de los artesanos locales que, día con día, tejen el destino y la belleza de sus comunidades.

Para Vega, la crónica es un acto de amor y generosidad que encuentra su sentido más puro en la divulgación; es el puente que hace que la historia vuelva a ser accesible, vibrante y cercana para los jóvenes.

 Al cerrar el encuentro, quedó en el aire el firme compromiso de la CROMEQ de seguir recorriendo los pueblos queretanos para devolverle a la comunidad el tesoro más grande que poseen: su propio pasado y la certeza de que su memoria jamás se borrará.

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