Ciudad de México. El precio del diésel en México mantiene una tendencia al alza durante este mes de marzo, con promedios nacionales cercanos a los 28 pesos por litro y picos que alcanzan los 30 pesos, lo que ya impacta directamente al sector transporte y comienza a reflejarse en costos logísticos y precios al consumidor.
En estados del Bajío como Aguascalientes y Querétaro, transportistas advierten que el incremento ha sido acelerado en las últimas semanas y pone en riesgo la viabilidad de sus operaciones.
Operadores de carga y distribución señalan que el diésel representa hasta 40% de sus gastos, por lo que cualquier aumento impacta de forma inmediata.
“Hace un mes cargábamos en 27 pesos, ahora ya anda pegándole a los 29 o 30. Así ya no salen las cuentas”, comentó José Luis Hernández, transportista de carga en Aguascalientes.
En Querétaro, la situación es similar. “Nosotros no podemos subir tarifas tan rápido como sube el diésel. Muchas veces tenemos que absorber el golpe”, explicó Martín Ramírez, operador de rutas regionales.
En Aguascalientes, el diésel se comercializa entre 27 y 29.6 pesos por litro, mientras que en Querétaro ronda los 27.5 a 29 pesos, con tendencia al alza.
El incremento, que en algunos casos ha sido de hasta 2 pesos por litro en pocas semanas, afecta principalmente a transportistas de carga, reparto y servicios, quienes dependen del combustible para operar diariamente.
El encarecimiento del diésel no solo afecta a los transportistas, sino que comienza a trasladarse a toda la cadena productiva.
“Si sube el diésel, sube todo: alimentos, materiales, fletes. Es una cadena que termina pagando el consumidor”, advirtió otro operador del Bajío.
Especialistas coinciden en que este fenómeno podría presionar la inflación, particularmente en productos básicos que requieren transporte constante.
El alza está relacionada con el incremento internacional en los precios del petróleo y la volatilidad del mercado energético.
Aunque el Gobierno federal ha aplicado estímulos al IEPS para contener el impacto, el diésel continúa aumentando, a diferencia de otros combustibles con mayor regulación.
Transportistas advierten que, de mantenerse esta tendencia, podrían verse obligados a ajustar tarifas, reducir rutas o incluso detener unidades.
“Si esto sigue así, muchos van a tener que parar. No es que no queramos trabajar, es que ya no alcanza”, señaló un operador que pidió el anonimato.
El sector, especialmente en regiones como Aguascalientes y Querétaro, enfrenta así un escenario de incertidumbre ante el aumento sostenido de uno de sus principales insumos.





