Ciudad de México. Una sola empresa fantasma provocó un daño millonario al erario mexicano. Se trata de Marlaya S.A. de C.V., que evadió 29 mil 294 millones 892 mil pesos en impuestos, de acuerdo con una resolución oficial del Servicio de Administración Tributaria (SAT) fechada el 18 de febrero de 2026.
La cifra, documentada por la organización Mexicanos contra la Corrupción e Impunidad (MCCI) con base en datos oficiales, equivale a la compra de 17 aviones presidenciales como el vendido por el gobierno mexicano o a 337 residencias de lujo similares a la llamada “Casa Blanca”, vinculada al expresidente Enrique Peña Nieto.
SAT confirma evasión millonaria por ISR e IVA
El SAT determinó que Marlaya omitió el pago de más de 29 mil 100 millones de pesos en Impuesto Sobre la Renta (ISR) e Impuesto al Valor Agregado (IVA), derivados de operaciones simuladas.
La empresa fue incluida en noviembre de 2025 en la lista definitiva de Empresas que Facturan Operaciones Simuladas (EFOS), conocidas como “factureras”, tras comprobarse irregularidades fiscales graves.
Red de huachicol fiscal y vínculos criminales
De acuerdo con el expediente de la Fiscalía General de la República (FGR), causa penal 325/2025, Marlaya formaba parte de una red de huachicol fiscal, un esquema de contrabando de combustible que evade impuestos mediante documentación falsa.
La investigación se fortaleció tras el aseguramiento del buque Challenge Procyon en marzo de 2025 en el puerto de Tampico.
MCCI señala que esta red estaría vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una de las organizaciones criminales más poderosas del país.
El representante legal de la empresa, Aldo Ignacio Ulloa Temblador, también figura en otras compañías relacionadas con decomisos de hidrocarburos, como Mefra Fletes. En tanto, el administrador único desde 2019, José Isabel Murguía Santiago, es señalado por la FGR por presuntos vínculos con dicha organización criminal.
Empresa sin infraestructura ni operaciones reales
Marlaya S.A. de C.V. fue constituida en noviembre de 2016 en Guadalajara, Jalisco, y en 2018 amplió su objeto social para comercializar hidrocarburos. Sin embargo, las autoridades detectaron que operaba sin infraestructura, activos ni personal suficiente, lo que confirma su carácter de empresa fantasma.
Incluso, su domicilio fiscal correspondía a una vivienda en la colonia Vallarta Poniente.
En 2019, la empresa solicitó a la Secretaría de Energía permiso para importar hasta 10 mil millones de litros de diésel, el cual fue rechazado por inconsistencias y falta de documentación.
Un fraude que supera grandes escándalos
MCCI destacó que el monto del fraude supera más del doble el desfalco detectado en el caso Segalmex y representa cuatro veces los recursos involucrados en la llamada “Estafa Maestra”.
“El huachicol fiscal genera un desfalco sin precedentes en otros casos de corrupción en México”, señaló la organización en su informe.
Sin acciones penales adicionales confirmadas
Hasta ahora, ni el SAT ni la FGR han informado sobre acciones penales adicionales contra los directivos de Marlaya, más allá de su inclusión en la lista de EFOS y la causa penal en curso.
El caso evidencia la magnitud del impacto del huachicol fiscal en las finanzas públicas, así como los retos que enfrentan las autoridades para desmantelar redes de evasión ligadas al crimen organizado.





