Ciudad de México. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha publicado recientemente el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo, centrado en liderazgo en educación bajo el lema “Lead for learning” y su edición regional para América Latina “Lead for democracy” (2025).
Este reporte monitorea el avance global hacia el ODS 4 (educación de calidad inclusiva y equitativa), destacando estancamiento en indicadores clave y persistentes desafíos en equidad, acceso y calidad del aprendizaje.
En el contexto global, el informe revela que 251 millones de niños y jóvenes siguen sin escolarizar, con una reducción mínima del 1% en casi una década pese a avances en matrícula. La inversión crónica insuficiente, especialmente en países de bajos ingresos, agrava la crisis educativa, donde el 33% de la población en edad escolar está fuera del sistema en naciones pobres versus solo el 3% en países ricos.
Para México, el reporte y análisis relacionados con América Latina señalan problemas estructurales profundos en equidad educativa. La región, incluida México, es la más desigual del mundo: en varios países (incluyendo México), los estudiantes del 20% más rico tienen hasta cinco veces más probabilidades de completar la educación media superior que los del 20% más pobre.
Uno de los aspectos negativos más críticos es la persistencia de altas tasas de deserción y bajo rendimiento en aprendizaje. Antes de la pandemia, solo poco más de la mitad de alumnos de tercer grado alcanzaban niveles mínimos de competencia en lectura y matemáticas; en secundaria baja (PISA), apenas un tercio lograba proficiency en matemáticas.
Post-pandemia, las pérdidas de aprendizaje se profundizaron, con mayores brechas en primaria y matemáticas, afectando más a los sectores pobres, rurales, indígenas y niñas en algunos contextos.
El informe regional para América Latina enfatiza exclusiones por ubicación remota, etnia indígena y migración, con México mencionado en contextos de desigualdad socioeconómica extrema.
En estados como Puebla se reconoce liderazgo positivo en reformas, pero a nivel nacional persisten fallas en preparación de directivos escolares (sólo 20% o menos capacitados antes de asumir cargo en algunos indicadores) y brechas en acceso a educación superior y básica para grupos vulnerables.
Otro punto negativo destacado es la concentración de desigualdades: la pandemia exacerbó la exclusión de los más pobres, con aumento en brechas de asistencia y rendimiento, especialmente en indígenas y rurales.





