julio 21, 2026 7:42 am

Reducir sodio en alimentos ultraprocesados podría evitar casi 13 mil muertes al año en México

Ciudad de México. En el marco de la Semana Mundial de Sensibilización sobre la Sal, que se conmemora del 11 al 17 de mayo, y previo al Día Mundial de la Hipertensión del próximo 17 de mayo, la organización El Poder del Consumidor exhortó al Gobierno federal y al Congreso de la Unión a implementar una política obligatoria para reducir el contenido de sodio en productos procesados y ultraprocesados.

La organización advirtió que una estrategia integral alineada con las metas de la Organización Panamericana de la Salud podría prevenir hasta 12 mil 866 muertes al año y evitar cerca de 43 mil 940 nuevos casos de enfermedades cardiovasculares, enfermedad renal crónica y cáncer gástrico en México.

Mexicanos consumen más sodio del recomendado por la OMS

De acuerdo con datos citados por la organización, las personas adultas en México consumen entre 3.1 y 3.5 gramos de sodio al día, cifra que supera ampliamente los 2 gramos diarios recomendados por la Organización Mundial de la Salud, equivalentes a 5 gramos de sal.

Además, entre 64% y 97% de la población rebasa los niveles recomendados de consumo.

Por grupo de edad, el promedio estimado de ingesta de sal es el siguiente:

  • Escolares: aproximadamente 7 gramos diarios.
  • Adolescentes: 9.3 gramos al día.
  • Adultos: entre 7.8 y 8.8 gramos diarios.

“El consumo excesivo de sodio no es una decisión individual aislada; está determinado por un entorno alimentario donde los productos procesados y ultraprocesados contienen cantidades elevadas de sal”, explicó Jorge Vargas, investigador de la campaña de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor.

Ultraprocesados aportan hasta la mitad del sodio consumido

Aunque muchas personas agregan sal durante la preparación de alimentos o en la mesa, la organización alertó que entre 40% y 50% del sodio consumido por la población mexicana proviene de productos procesados y ultraprocesados.

Entre los principales alimentos identificados destacan:

  • Panes y galletas saladas.
  • Carnes procesadas, como jamón, salchichas y chorizo.
  • Sopas instantáneas.
  • Botanas, snacks y condimentos industrializados.

El organismo sostuvo que disminuir únicamente el consumo de sal de mesa no será suficiente mientras no exista una regulación obligatoria para la industria alimentaria.

Hipertensión y enfermedades cardiovasculares, entre los principales riesgos

El alto consumo de sodio representa uno de los principales factores de riesgo para desarrollar hipertensión arterial, enfermedad que afecta a más del 30% de la población adulta en México.

Esta condición incrementa significativamente la probabilidad de padecer:

  • Infartos.
  • Accidentes cerebrovasculares.
  • Enfermedad renal crónica.
  • Cáncer gástrico.

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las enfermedades del corazón y los padecimientos cardiovasculares se mantienen entre las principales causas de muerte en el país.

Asimismo, un estudio publicado en la revista científica Hypertension estimó que aplicar las metas regionales de reducción de sodio propuestas por la OPS permitiría disminuir hasta en 25% el consumo total de sodio en la población y reducir la prevalencia de hipertensión.

Piden medidas obligatorias y mayor regulación

Ante este panorama, El Poder del Consumidor pidió a las autoridades federales fortalecer las políticas públicas para combatir el exceso de sodio en alimentos industrializados.

Entre las principales propuestas destacan:

  • Establecer una política obligatoria de reformulación de productos con metas claras, monitoreo y sanciones.
  • Fortalecer el etiquetado frontal de advertencia implementado en México desde 2020.
  • Garantizar compras públicas saludables en escuelas, hospitales y dependencias gubernamentales.
  • Impulsar campañas permanentes de información sobre los riesgos asociados al consumo excesivo de sodio.

La organización señaló que, hasta ahora, la mayoría de las acciones impulsadas en México han sido de carácter voluntario y consideró necesario avanzar hacia medidas vinculantes para reducir el impacto de las enfermedades cardiovasculares y la hipertensión en la población.

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