Ciudad de México. Un estudio publicado en la revista Science of The Total Environment reveló que una sola grieta o arañazo en una sartén con revestimiento de Teflón (PTFE) puede liberar aproximadamente 9,100 partículas plásticas.
Investigadores de la Universidad de Newcastle y Flinders University en Australia utilizaron técnicas de imagen Raman para cuantificar estas emisiones.
Estas partículas incluyen microplásticos y nanoplásticos que migran potencialmente a los alimentos durante la cocción.
Cuando el recubrimiento está más desgastado o fracturado, la liberación puede alcanzar hasta 2.3 millones de partículas en sólo segundos de uso.
El estudio simuló procesos de cocina con utensilios que rayan la superficie, midiendo el desprendimiento molecular. Esto destaca cómo el daño mecánico acelera la degradación del material no adherente.
El Teflón pertenece a la familia de los PFAS, conocidos como “químicos eternos” por su persistencia en el ambiente y el cuerpo humano.
Estos compuestos no se degradan fácilmente y pueden acumularse con el tiempo.
La migración a los alimentos aumenta el riesgo de exposición inadvertida en la dieta diaria.
Evitar utensilios metálicos y reemplazar sartenes dañadas reduce significativamente esta exposición.
Los PFAS han sido vinculados a efectos adversos como alteraciones hormonales, problemas inmunológicos y mayor riesgo de ciertas enfermedades.
Expertos sugieren optar por alternativas como acero inoxidable, hierro fundido o cerámica sin PFAS. Estas opciones evitan la liberación de partículas plásticas y químicos persistentes.
Tener conocimiento sobre estos riesgos promueve hábitos de cocina más seguros.





